Cómo hacer un autoexamen para buscar melanomas

¿Qué es un melanoma?

El melanoma, un tipo de cáncer de piel muy común, es uno de los más agresivos y que más ha crecido a lo largo del mundo en estas últimas décadas. Pese a que hace años la tasa de mortalidad era muy alta, hoy en día, si se detecta a tiempo, la probabilidad de sobrevivir prácticamente roza el 100%.

Un melanoma es normalmente fácil de identificar por su aspecto negruzco, que también puede contemplar distintos colores a la vez, y bordes irregulares.

Causas de la aparición de melanomas

Los factores de riesgo que aumentan la posibilidad de padecer esta enfermedad son varios, pero el principal resulta de exponerse a los rayos del sol sin protección y durante un tiempo prolongado. También, ser de piel blanca, tener más de 50 lunares, más de 50 años o haber utilizado cabinas de bronceado artificial son otras características ligadas con la aparición de melanomas, aunque aún pueden hacer presencia sin padecer ni uno solo de los factores mencionados.

Cómo identificar un melanoma. Regla ABCDE

Existe una regla fácil de recordar a la hora de analizar manchas en la piel e identificar los melanomas; ABCDE:

  • Asimetría
  • Bordes irregulares
  • Color variado
  • Diámetro (superior a 6 mm)
  • Evolución

En otras palabras, debemos prestar especial atención a todas aquellas manchas (y no únicamente lunares) que no sean asimétricas, con bordes no regulares, de varios colores, de un diámetro de más de 0,6 cm o que presenten una evolución a lo largo del tiempo, por ejemplo, cambiando de color o de tamaño. Resulta igualmente aplicable para manchas sangrantes, que duelen o que pican.

Cómo hacer el autoexamen para buscas melanomas

La mayoría de dermatólogos recomiendan examinarse la piel al completo al menos una vez por mes, aunque lo ideal sería cada dos o tres semanas. Para ello, es necesario disponer de un espejo de tamaño completo, otro pequeño y más manejable, una silla y una fuente de luz poderosa, como por ejemplo una linterna.

Una vez con todo el material preparado, debemos desnudarnos completamente y empezar examinando la cara, prestando también atención a nariz, labio, oídos y cuero cabelludo. Podemos seguir bajando examinando cuello, hombros y torso al completo con la ayuda de ambos espejos, o de otra persona si fuera necesario. Para dar por terminada la parte superior del cuerpo, se inspeccionarán manos y dedos, antebrazos y brazos, buscando también en axilas y codos.

Seguidamente, se puede continuar con los genitales, glúteos y la zona entre los glúteos: una mancha sospechosa puede crecer en cualquier lugar, incluso aunque nunca se encuentre expuesta al sol.

Finalmente, se inspeccionarán ambas piernas al completo, sin olvidar los espacios entre dedos y uñas del pie, así como los talones.

¿Qué hacer si encontramos manchas sospechosas?

Lo primero es estar tranquilos y pedir turno con el médico, que evaluará si las manchas encontradas suponen un riesgo o no. No debemos ponernos nerviosos, porque lo normal es que, aún teniendo marcas sospechosas, como por ejemplo lunares irregulares o con más de 6 milímetros de diámetro, no supongan ningún peligro real y en tal caso solo se pedirá una inspección periódica (tal como la que hemos explicado) para descartar futuros cambios. De cualquier forma, el dermatólogo decidirá qué procedimiento es más adecuado en cada caso.

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