Cómo actuar en caso de Golpes en la Boca

Golpes en la boca

Durante la infancia, y más aún en los menores de un año y medio, es muy común que haya golpes y lastimaduras en la boca, estos últimos, debido a que aun no son lo suficientemente seguros en su andar.

Estos golpes suelen ser provocados por caídas, en donde pueden intervenir mesas, juguetes, otros niños, el suelo, caídas desde algún lugar elevado, etc.

Cómo evitar los golpes

Cuando el niño se golpea en la boca, puede que se produzca una situación un tanto impactante por la cantidad de sangre que puede producir este tipo de heridas. Es común que se les pueda aflojar, quebrar e incluso arrancar algún diente. Por esta razón, es muy importante tratar de prevenirlos, ya que también pueden dejar secuelas en la cara.

Es recomendable revisar el lugar en donde va a jugar el niño, y mientra sea pequeño y esté comenzando a dar sus primeros pasos, sacar todo lo que pueda llegar a provocarle una caída, o que al caerse pueda llegar a lastimarlo. A su vez, habrá que tratar de cubrir las puntas de las mesas.

Otro factor a tener en cuenta son los cordones de sus zapatos; deben estar siempre bien atados.

A medida que van creciendo, hay que tomar otras medidas; evitar que salten en la cama, que corran con lápices o chupetines en la boca, y que cuando jueguen al fútbol, rugby o cualquier tipo de deporte de contacto físico, usen protectores bucales.

Si aún tomando todas estas precauciones el golpe ocurre, recomendamos no perder la calma y tener en cuenta los siguientes consejos o pasos a seguir.

Cómo actuar en caso de golpes

Lo primero que no hay que olvidar, es que estos golpes se caracterizan por una gran pérdida de sangre.

Por esta causa, se suele dificultar identificar la zona afectada, complicado por el hecho de que el niño llora por el susto y el dolor, y no quiere que lo toquen.

Igualmente, hay que tratar de limpiar la zona afectada con ayuda de una gasa, o pedirle al niño, a medida que se va calmando, que se haga buches en la boca.

Para parar la sangre, hay dos opciones: podemos presionar suavemente con una gasa, o aplicar frío sobre la zona, para ello podemos buscar una lata de gaseosa bien fría, un hielo, un helado de agua o unos de esos pack fríos que vienen listos para los golpes. El frío debe colocarse en la zona unos momentos, retirarlo y luego volverlo a colocar, durante al menos 10 minutos.

Si el niño no se calma, debemos tomarlo con firmeza, colocarle el frío y hablarle calmadamente, tratando de que comprenda que lo que estamos haciendo es para su bien.

Luego, pedimos al niño que se enjuague la boca nuevamente o por primera vez, si anteriormente no quiso hacerlo, y revisar la herida minuciosamente.

Si la herida es pequeña y no hay ningún tipo de lesión en los dientes, pero aún sigue hinchada, debemos continuar con la aplicación de hielo. Lo ideal para este momento, es darle al niño un helado de agua, además de aplicar frío a la zona, lo terminará de calmar.

Si por el contrario, hay pérdida total o parcial de alguna pieza dental, debemos buscar el diente o el pedazo del mismo y acudir sin demora a un odontólogo o centro asistencial que cuente con guardia en esta especialidad.

Si el diente que se ha perdido ha sido un diente de leche, no es fundamental llevar la pieza dental al odontólogo, ya que el mismo no se reimplanta, pero es necesario que se lo busque, ya que si no se encuentra, es posible que se haya incrustado dentro de la encía.

Tengamos en cuenta que cualquier golpe que involucre a los dientes de leche, puede afectar el desarrollo de los dientes definitivos.

En el caso de que el diente no se haya roto, pero si se ha aflojado, también es necesario acudir al dentista.

Durante las primeras 48 horas hay que cuidar la higiene de la zona y controlar su evolución.

Es importante llevar al niño a un centro asistencial, ya que ellos nos darán pautas que nos pueden ser de utilidad, como un anti-inflamatorio o un calmante para el dolor, y como debe ser la alimentación del niño durante los siguientes días para facilitar el proceso natural de curación. Por lo general, se solicita una dieta mas bien líquida o blanda, en base a licuados, leche, flanes, puré, sopas, etc. Y con poca sal para que no produzca ardor en la zona lesionada.

Nota. Es necesario que durante su infancia, se familiarice a los niños con la aplicación de hielo en diferentes situaciones, para que en el momento de utilizarlo ante algún golpe, no le sea desconocido ni traumático.

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